¿Has tenido alguna vez uno de esos días en los que todo te sale bien? Te despiertas sintiéndote alerta, como nuevo y pletórico. Cuando te vas al trabajo, encuentras de camino espacios libres y abiertos que te permiten ir como de paseo por medio del trafico a la hora punta. Una vez sentado ante tu mesa de trabajo o quizás incluso durante el trayecto al mismo, la solución de un problema que ayer parecía irresoluble te salta de pronto a la vista, como llovida del cielo.

Una por una, las tareas del día se van rindiendo ante ti, y todo parece que se diera sin el más mínimo esfuerzo. Al final de la tarde, en ese partido de fútbol, de tenis o durante tu salida a correr, te sientes incansable sobre unos pies ligeros. Cuando regresas a casa todo el mundo está encantado de verte (hasta tu hijo el adolescente que anda con el aro en la nariz), incluso cuando tus hijos se enzarzan en una de sus inevitables peleas, ahí estás tú para dictar sentencia con la calma y sabiduría de Salomón. Después de la cena, en vez de desplomarte frente al televisor, tienes tal excedente de energía que te sientes en forma para salir a bailar.

Tal vez tú no te lo hayas planteado de esta manera, pero es probable que estuvieras en LA ZONA… ese estado misterioso, pero bien real, en el que el cuerpo y la mente colaboran a la perfección. Como cita el Dr. Sears (1996), la zona es un estado metabólico real que todos podemos alcanzar, y que se puede mantener indefinidamente a lo largo de la vida. LA ZONA es el estado metabólico en el cual el cuerpo funciona al límite de su eficiencia. En ella, aunque relajada, la mente se encuentra alerta e increíblemente concentrada. A su vez, el cuerpo es ágil y fuerte, y aparentemente infatigable. No hay distracciones; es como si el tiempo adaptase la graciosa lentitud de un vals.

Probablemente sea el futbolista legendario Pelé quien mejor haya descrito el estado que se siente en LA ZONA “Sentía una clama extraña, una especie de euforia. Me sentía capaz de correr todo el día, de esquivar a cualquiera del otro equipo o a todos ellos, me sentía casi como si pudiera atravesarlos físicamente. Tenía la sensación de que no podían hacerme daño. Era algo muy extraño que no había sentido jamás. Tal vez fuera simplemente confianza, pero muchas veces me he sentido confiado sin tener esa extraña sensación de invencibilidad”. (Pelé, 2007).

Así, si queremos llegar a este misterioso estado de LA ZONAdel cual nos habla uno de los deportistas de élite más reconocidos a nivel mundial, no hay más que un camino y una técnica que no solo nos permitirá llegar a ella, sino permanecer allí durante todo el día, semanas e incluso meses. Y en esta técnica entra en juego el uso de la droga más poderosa con la que contamos, y que se encuentra en todas partes: LA COMIDA.

Comida de la Zona

Si quieres conocer más sobre la nutrición que utilizan los atletas de The Box y llegar a sentirte en la zona, sigue nuestra sección de artículos de nutrición que se irán publicando semanalmente y que te aportarán los conocimientos necesarios para poder rendir al límite de tus posibilidades.

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